11 de noviembre de 2010

Antes de bajarme del colectivo le doy un caramelo a una nena y le pregunto el nombre. Le digo "chau bonita" y me bajo descubriendo que es la primera vez en mi vida que hago algo así, entonces me quedo pensando: ¿será que me enamoré y no me di cuenta?

1 de agosto de 2010

Hay días que me siento así, enamorada, tanto, que bailo desde que me levanto hasta que me voy a dormir.
¿Bailamos?

21 de noviembre de 2009

Continuidad

En la oscuridad de la noche tomo un té sentada en la cama mientras miro el cielo por la ventana. Me gusta la sombra que se forma por la luz de la luna y la oscuridad de adentro, la sombra de mi misma tomando un té. Me gusta el aire que entra y el sabor del té y como se mueven las cortinas. Me gusta la oscuridad. Me gusta mirar las lucecitas de edificios lejanos y pensar que seguro, en una de esas hay alguien, mirando el cielo desde la cama y creyendo que enfrente habrá quien mire lo mismo, tal vez tomando un té desde la oscuridad.

18 de noviembre de 2009

Que te garúe, Finito

"Jorge “Fino” Palacios, preso. Osvaldo Chamorro, echado. Guillermo Oscar Rodríguez, procesado. A menos de un año de su creación, el jefe, subjefe y secretario administrativo de la Policía Metropolitana debieron renunciar. Los policías elegidos por Mauricio Macri fueron jaqueados por el procesamiento por encubrir la investigación de la AMIA, por el escándalo de espionaje de Ciro James y por una causa por sobreprecios en el menemismo, respectivamente."
(WERNER, Pertot: "Otra que la mejor policía del mundo". Página/12. 18 de Noviembre de 2009, p. 4.)

Entre su afinidad con personajes relacionados con el atentado a la AMIA, los escándalos con sus allegados y su exhibido apego al neoliberalismo, Macri tiene más cosas en común con Menem de las que imaginamos. Cada vez estoy más contenta de haber firmado ese petitorio.

9 de noviembre de 2009

El cielo se mezcla con las flores formando un collage hermoso que me mira desde el balcón y me invita a sentarme afuera: y dale, tomemos unos mates mientras pensamos en algo que nos haga suspirar.

30 de octubre de 2009

Patriotas

Después de ver "Y la Luna se cayó", es casi imposible no hacer un trabajo como este:

Como me gusta

Banksy

23 de octubre de 2009

Gato blanco

Llueve, el día es gris,
pero hay un gato blanco,
sentado muy tranquilo,
sobre una pila de ladrillos,
inmutado,
como si no se mojara,
observando,
como si no lloviera.
Me da esperanza.
Me da ganas
de tener un gato blanco.

18 de octubre de 2009

Mundo

A veces pienso qué pasaría si la tierra no fuera redonda,
a veces quisiera que no lo fuera.
Hoy, quiero que no lo sea.
Que siga, que siga, que no tenga final.
Que todavía haya lugares a los que no haya llegado la humanidad
y que entonces, alguien, un día, los descubra
de a poco,
sintiéndose una hormiga que
de pronto
encuentra un universo gigante que no conocía
y que estaba tan cerca.
Quisiera escapar por un caminito
pero
que no termine,
que siga, que siga,
a lo largo, a lo ancho,
y nunca terminar de descubrirlo.

14 de octubre de 2009

Ejercicio

De un ejercicio de La Escuela, surge esto:

"Mi mamá dice que las nenas no tienen cosito: tienen cosita. Tito dice que su tío se cortó el pitulín para no ir a la guerra, pero no es tan grave porque no se lo cortó todo todo, dice Tito. Además a algunos cuando son bebés también les cortan un pedacito y ni cuenta se dan.
Mi mamá dice que tocarme ahí abajo es pecado mortal, pero ahora que ella está distraída en la cola del banco yo aprovecho y me toco, a ver si me lo cortaron y no me di cuenta."

Y varios ríen.

9 de octubre de 2009

No hables con la boca llena

Conteniendo como puedo la masa de comida alojada en mi boca, me dispongo a hablar, pero tía Berta se anticipa y me dice: "No hables con la boca llena".Presuroso, intento tragar lo más rápido posible, pero tía, que no pierde ocasión de instruirme, me dice, severa: "No hay que masticar rápido, sino bien".Escondiendo a un lado de la boca la comida aún no tragada, voy a hablarle, pero ella lo advierte, y vuelve a reprenderme: "No hables con la boca llena".Ya está. Mi boca se encuentra vacía; nada me impide dirigirle la palabra, pero tía, a quien nunca le faltan argumentos, me indica: "Respira bien antes de hablar, sino, tu cuerpo se llenará de gases".Siguiendo sus instrucciones, cierro la boca y aspiro por la nariz. "Ahora puedes hablar", me dice tía Berta, cuya vestimenta oscura se recorta contra el fondo luminoso de la ventana. Pero es tarde, porque un león, que escapó esta mañana del zoológico, la devora ya con fruición, emitiendo cada tanto algún rugido, sin preocuparse por las reglas de comportamiento en la mesa, ni por los beneficios de respirar correctamente.
De José Eduardo González

7 de octubre de 2009

El flautista electrónico de Hamelin

Como no quisieron pagarle sus servicios, el flautista, furioso, decidió vengarse raptando a los niños de aquel ingrato pueblo. Los conduciría por espesos bosques y altas montañas para finalmente despeñarlos en un precipicio. Sus padres jamás volverían a verlos. Para ello no era suficiente su flauta mágica, sino algo más poderoso. Optó, entonces, por prender el aparato televisor: los niños encantados lo siguieron hacia su perdición.

De René Avilés Fabila.

2 de octubre de 2009

Estamos en la clase, se supone que tenemos que pensar, entonces yo escribo en mi cuaderno y por un momento me acuerdo de algo y me río, entonces Juli salta preocupada y me dice: "¡Luisina! ¿Vos te enamoraste y no me dijiste nada?" entonces me río más que antes y Euge que está al lado de Juli nos dice que perdón pero que no pudo evitar escuchar y se ríe también y Mame que está un poco más lejos dice "qué qué qué, ¿te estas por poner de novio?" Cuando puedo dejar de reír les digo, no chicas, es la primavera. La primavera me pone así, no se si es algo mío especial porque nací en primavera o si todo el mundo se siente así. Pero soy feliz, y no es por nadie, es por mí. Nada describe mejor como me siento que esta bonita canción.

30 de septiembre de 2009

Cielo

A veces quisiera ser un pedacito de cielo,
del cielo del atardecer,
ese de las cinco y media, seis
que tiene rosa, lila y naranja,
y ser belleza.
Quisiera ser un pedacito del cielo del atardecer,
y que vos seas un pedacito de nube,
que seas la cola del conejo que una nena ve desde una hamaca,
que seas esperanza.
Y ser amigos de la luna
que aparezca,
reflejando mi sonrisa en todos los ríos,
y los mares
y en el agua de las calles de Venecia,
y entonces envolverte
y comerte
y que así desaparezcas
dentro mio,
siendo parte de mi,
de ese cielo,
que unos chicos miran
sorprendidos
porque el pedacito desaparece,
se transforma
y ahora la nube es amorfa
y una parte más de mí,
que entonces parezco más inmensa y más hermosa todavía.

Desayuno

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
Echó azúcar
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volcó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pie
Se puso
El sombrero
Se puso el impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.

de Jacques Prévert

olelolor

Me gusta el olor que sale de las plantitas cuando las riego, el olor a tierra mojada, al campo de los abuelos, a infancia.

22 de septiembre de 2009

19 de septiembre de 2009

Ella llora sin consuelo y se limpia las mejillas con los dedos que todavía tienen la francesita que se hizo antes de que pasara esto que la hace llorar.
Siente lástima de sí misma, se nota, en las muecas que hace cada dos o tres segundos, cuando el llanto vuelve a resurgir. También siente bronca y se da cuenta de lo mucho que lo odia y de lo poco que él la estima, porque sin cargos de conciencia le dice eso y la trata así. Chau, es tan obvio que le dijo chau, lo tiene marcado en la frente, en los gestos, en la mirada. Se le nota el abandono. Me mira y le importa poco que yo la mire así, porque es mi mirada la que la invita a que me cuente. Se le acerca un borracho y la mira, pero con él disimula y se limpia los ojos que brillan y no dejan de brillar. Yo me quiero acercar pero estoy lejos y hay tanta gente en el medio que no puedo y entonces solo la miro con ganas de preguntarle que le pasa, si está bien, qué necesita y esas cosas que uno pregunta en esos casos, quiero ayudarla, pero me doy cuenta de que yo también estuve así y no me gustó que una vieja asustada me preguntara, me hizo sentir peor, por eso aunque no soy una vieja me limito a mirarla con cara de teentiendo y quisiera, sí, quisiera decir algo, pero me bajo y ella se queda, simplemente me bajo y camino con la tristeza de alguien que no se quién es.

18 de septiembre de 2009

Odio la humedad

Mientras escucho esto me tomo un taxi, después camino un poco y después veo arte:
me siento como en una película de Almodóvar,
donde yo,
soy Penélope Cruz.

Vos

Tragáte las palabras, ahorráte las miradas,
no te planches el pelo.

6 de septiembre de 2009

Hasta ahora ninguno de los profesores que tuve en la UBA me cayó mal. Todos me gustaron. Ahora conozco a este personaje, que tiene cerca de setenta años, anteojos grandotes, patillas, y tanto pelo colorado en los brazos que parece un Osito Cariñoso. Tiene un cuerpo y una postura de un tipo de treinta, pero la cara lo delata. Usa un portafolios del 73' y camina como un pibe de veinte. De vez en cuando apoya un pie en un banco y el otro en el piso y habla desde ahí. Dice que tiene que confesar que esta a favor de el Estado de Bienestar y en contra de Menem, que nos trajo el Neoliberalismo, y con eso, las raíces de muchos de nuestros problemas actuales. Pienso igual. Después dice cosas que me hacen reír mucho, y como no puedo disimular la risa, todos me miran.

"La computadora no tiene ni mayúsculas, ni minúsculas, ni
acentos, ni nada,
tiene todas porquerías la computadora."
"Yo no te puedo decir levántate y anda, porque sería un pedante, tengo que
decirte: levantáte y andá. Pero no se escribe como se habla"
"Si a mi no me enseñaron que pegar esta mal, yo me voy a agarrar a trompadas con un tipo que no piensa como yo, y eso está mal acá, en el siglo de Pericles y en todos lados."
"El material de lectura hay que tratar de masticarlo, y este es bastante indigesto."
"Los chicos que se iban a Bariloche o a alguno de esos lugares extraños."


Me da ternura.

1 de septiembre de 2009

Miro TVE, hay un informe con el titulo "Pasteles pecadores" que muestra un negocio de golosinas con nombres exóticos como "Hijoputa", "Orgamos" y "Los cojones del anticristo". Una galleguita agarra una caja de "Orgasmos" y dice que son para compartir con una persona especial, "por supuesto", agrega con una risa inconfundiblemente española. Un viejo pelado y panzón también agarra una y se va contento.
Yo me río, mientras pienso que eso sí es primer mundo: la gente se compra su cajita de orgasmos y es feliz.

30 de agosto de 2009

Acabo de darme cuenta que me enamore de Julio Chavez mucho antes de ver La película del rey, en realidad, me enamore de él cuando vi No toquen a la nena en Volver, me acuerdo que la llame a mi mamá para preguntarle quien era ese actor y ella no sabía. Me enamoré del personaje y del chico que lo encarnaba. Ahora me entero que ese hippie divino (de No toquen a la nena) era también ese director (de La película del rey) que quería filmar su película hasta las últimas consecuencias. Increíble, siempre me gustó Julio Chavez, aún cuando no sabia que era él.

Clarita

Clarita me deja un mensaje en el Messenger, le contesto y me pregunta por La Escuela, dice que quiere ser Creativa. Le pregunto si no era arquitectura lo que estudiaba, me dice que sí, pero que se quiere cambiar. Entonces le cuento como es la escuelita, pro pero hippie, le digo y ella concluye en que es genial. Finalmente pienso en decirle que si empieza más vale que no se meta con Fidanza, pero después pienso para qué, mejor no decirle nada porque con Clarita nunca se sabe.
El día que egresamos del secundario estuvo con el chico que me gustaba, y ella sabía. Sólo a Luisina le puede gustar alguien así, dijo unos meses antes del egreso. Pero después estaba ahí, comiéndole la boca, como si fuera un manjar. Yo no tenía nada que decirle, no eramos amigas, aunque nos conocíamos desde el jardín y en otro tiempo si lo habíamos sido.
Me acuerdo de cuando teníamos siete y fuimos a jugar a lo de Andrea, jugamos a las escondidas y me tocó contar, la verdad es que en la casa de Andrea me gustaba contar, porque entonces podía recorrer toda la casa, tan inmensa, y descubrir lugares rarísimos como la habitación de la mucama, el sótano, el cuarto de los padres y la heladera con dispenser de cubitos.
Primero la encontré a Andrea, entonces buscamos a Clara entre las dos y no la encontramos por ningún lado, por lo que decidí bajar a buscar al sótano. Abrí todas las cajas en donde podía caber, revolví entre esquíes y juguetes viejos, pero no la encontré. En un momento abrí una caja y vi una muñeca con patas largas, pensé que era la muñeca de Reina en colores. Me pareció raro, porque Andrea no jugaba con muñecas, sólo tenia juguetes de varón, muñecos de guerra y superheroes y aunque eso la avergonzaba, todos lo sabíamos. Pero no pensé más que eso. Entonces nos dimos cuenta que habíamos revisado toda la casa y Clarita no estaba en ningún lado, llegamos a pensar que se había ido. Andrea dijo que habría que ver en el sótano una vez más, yo le aseguré que ahí no estaba pero ella insistió. Bajamos de nuevo, revisé en los mismos lugares y nada. Andrea abrió la caja donde estaba la muñeca y se empezó a reír, entonces salió Clarita toda contorsionada y muerta de la risa: ella era la muñeca pata larga.
Y así era Clarita, cuando menos te lo esperabas te sorprendía mostrándose tal cual era. Como el día del egreso. Y aunque yo no tenía nada que decirle, porque no éramos amigas, un día borracha se lo reclamé. Perdón, me dijo, con cara de meimportapoco, pero ella tampoco estaba muy sobria. Desde entonces no volví a hablar con ella, hasta ahora, que me pregunta si tengo novio y no se cuantas cosas más. Yo le contesto todo, como si me hubiera olvidado, y la verdad es que sí, me había olvidado, hasta ahora, que realmente no me molesta en absoluto.
Me da las gracias y cierro la ventana, como aquella tarde en que cerré la caja ignorando que ella estaba ahí: espero no haber estado hablando con la muñeca pata larga, pensando que era Clarita.

27 de agosto de 2009

(click en la imagen para agrandar y leer)
Busco tu cara
en un montón de caras
desconocidas.

Busco tus manos
en el conjunto de pelo
despeinado.

Busco tu olor
en el pañuelo viejo
y roto.

Busco tu voz
en el contestador vacío,
silencioso.
 

26 de agosto de 2009

Me enamoré de Julio Chavez cuando vi La película del rey. Después me enteré que también es artista plástico, escritor y director ¿Qué más se puede pedir de un hombre?
Como una mandarina y pienso en él: es deliciosamente perfecto.

21 de agosto de 2009

Que ves cuando me ves

Así la veo yo a Juli:




Noche Bacanales Lupanar

Otra vez Sofi me acompaña sin saber bien a donde la llevo. Fuimos a ver a Bacanales, por recomendación de Esteban. Me divertí, fue una de esas cosas que tanto me gustan hacer: estar con artistas, escuchar jazz, dibujar.
Sofi miraba a las chicas con atención, después de un rato me dijo cual era la mas vaqueteada, según su opinión. Yo veía arte por todos lados. La humedad de las paredes del sótano también dibujaban: encontré la cara de Jim Morrison. No le dije nada a Sofi, si le digo va a despejar las dudas y asegurarse que estoy loca, pensé. No podía decirle que veía belleza en ese sótano viejo y apagado, sucio, decorado con lucecitas de la navidad del '98 y calaveras de vaca, candelabros viejos y chicas desnudas. Supongo que cuando bajamos pensó en dónde se había metido y supongo que todavía más lo pensó cuando tuvimos que agarrar nuestras propias sillas y bajarlas por las escaleritas endebles, pero yo no dije nada, ya se que sabe que todo eso me gusta, entonces empieza a gustarle también.
Cuando bajaba con mi silla me choqué con un dibujante cuarentón que me dijo que eso estaba de bote a bote, supuse que se refería a que estaba lleno y sonreí.
Me gustó. Después fuimos a comer pizza y terminamos en el Paseo la Plaza viendo/escuchando "La venganza será terrible". Divertido. Fuimos a la parada del 71, que no se como la encontramos, y había uno fumandose un porro y tocando la armónica, nos miraba raro, después otro se paró atrás nuestro y nos miraba peor que raro, decidimos tomar el primer taxi que pasara, suerte que pasó rápido, porque ni bien nos subimos el que estaba atrás nos hizo un gesto extraño. Llegamos. Nos despedimos, no sabiendo exactamente cuando sería nuestro próximo encuentro, como siempre.


(Dibujo de Sofia Elena Bryant)

Nanni Moretti, comunismo y waterpolo

6 de abril de 2009

Atracción



Nos quieren hacer creer que somos átomos y moléculas y cosas así. No sé quienes, ellos, los que inventan frases, o mejor dicho los que popularizan frases, sacadas de contexto, como esta que nos piensa como uniones covalentes, o cositas electronegativas, esta que dice que "los opuestos se atraen": está bien si la quieren usar en química, pero no encaja con el alma y los sentimientos y ese tipo de cosas, ni con el deseo, ni con la atracción entre dos personas. Es mentira. La verdad es, que cuanto más nos queremos, más nos parecemos y nos queremos, porque, nos parecemos.
En el amor la química no va, por suerte, aunque no se qué es mas complicado.

25 de noviembre de 2008

"Gentlemen prefer perfumed"


Es lo que pudimos hacer con un frasco de perfume unas esponjas y varias limas.

17 de octubre de 2008

Arte de la calle


La ciudad
Técnica: afiches publicitarios sobre afiches publicitarios
Medida: 29, 7 x 42 cm.
Año: 2008

21 de agosto de 2008

Jueves

Chupo un lápiz. Ahora lo meto en el mejunje de pelo que se disfraza de rodete. Pobre fracasado, otro rodete destinado al suicidio.

Violeta

Siempre me gustó el violeta. Por eso me dio tanta bronca que se pusiera de moda. Me fastidia que parezca que lo uso porque está de moda, a mi me gustó antes. Antes, durante y después de que todas lo usaran. Nunca quise estar a la moda, quise ser diferente. La moda es el sustento de las mente débiles, afianzadas en el rigor de la manzana y los dos litros de agua. Odio la manzana, nunca llegué a los dos litros de agua.
Mi hermana una vez me dijo que era color de lesbianas. No me importó. A mi me gusta el violeta. La moda pasa, mis remeras, duran.

2 de julio de 2008

Iba en el bondi y acordarme me hizo reír

Lu: Mirá Eva, sentíle el olor a los puños de esta campera.
Tienen olor a Leo, ¿viste? Cómo me gusta el olor a Leo. Ese olor a, a, no sé, a cigarrillo mezclado con...
Eva: A mugre Luchi, olor a mugre.

23 de junio de 2008

Fidanza

Este post va con esta música de fondo
Estaba en la parada del colectivo y me di cuenta que no tenía monedas, el boletero no venía, y el colectivo tampoco. Bajé al subte para comprar un boleto y que me dieran cambio, cuando estaba esperando en la fila me tocan el hombro, miro por arriba del cuello y era Fidanza. Las pupilas se me dilataron, y mi boca se abrió como para gritar todo lo tenía adentro desde hace tanto, tanto tiempo. Pero no dije nada. No podía hablar. Las palabras no salían, se silenciaban justo cuando estaban en el borde de los labios. No pude decir, no pude, no quise, no sé. Me dijo que me había visto desde que bajé las escaleras y que me quería saludar. Yo no entendía si era verdad, si estaba ahí o si era una alucinación. Se quedó esperando una respuesta pero yo seguía sin hablar, y con la boca abierta y las pupilas dilatas. El centro de mis ojos, ese que es color miel, creo que se puso blanco, creo que estalló y le iluminó la cara, porque así lo vi, iluminado, irradiaba algo, no se qué. Lo vi lindo, mucho más lindo que cuando era mi profesor. Me pregunto si está enamorado, si ama a alguien y lo anima llegar a su casa para saludar a quien lo espera con la ilusión pintada en las mejillas. Como yo, ahora, que sigo teniendo pintadas las mejillas, rojo seguramente, porque la vergüenza se apodera de mí tan rápido como una boca se apodera de una lágrima apurada. Me pregunto por qué las lágrimas son saladas, y por qué no me salieron las palabras.
Cuando me di cuenta, me estaba mirando asustado, ¿qué había hecho? ¿por qué yo no hablaba?, ¿por qué lo miraba así? Entonces hablé y le dije lo que no quería, que estaba sorprendida, que no podía creer que lo encontrara a Findanza ahí, le hablé de él mismo en tercera persona. Me preguntó si seguía en la escuela, le dije sí, sigo. No dejé de mirarlo nunca, se despidió y yo seguí sin decir lo que quería gritar, que había estado pensando en él toda la semana, que lo extrañaba, que lo admiraba, que soñaba todos los días con la posibilidad de encontrarlo en el subte, pero que pensaba que era imposible, que creía que todavía estaba en Egipto. Que nunca iba a ver a alguien como lo veo a él. Pero no dije nada. Nada, nada. Se fue caminando con su paso característico y me tiró un beso con el dedo, yo no dejé de mirarlo, con la boca abierta y las pupilas dilatadas. Porque él, es mi droga. Se fue por las escaleras mecánicas y casi se chocó a un tipo, pero lo dejó pasar. Ese beso me hizo pensar que era gay, pero no me importó. Porque lo que siento por Fidanza va mas allá de cualquier atracción sexual, no se trata de eso. Y si fuera gay, lo amaría igual. Va más allá de una elección sexual, o de lo físico. Amo su forma de caminar, su forma de pensar, de hablar, de moverse y de vivir, amo su arte, amo su estatura. Su pelo. Sus manos de dibujante, siempre amé las manos de dibujante. Amo lo que soy cuando él esta cerca, cuando el habla y cuando se mueve. Porque entonces soy una artista, porque él me inspira y soy profunda, y se filosofar, escucharlo me hace bien. Me acuerdo de que aquella clase en que habló de porqué las personas se enamoran de personas con ciertas características, me acuerdo que pensé en él toda la clase, y me fui sintiéndome bien, e inspirada, como siempre me iba de sus clases, con ganas de escribir, de pintar, de sacar todo lo que tenía adentro porque sentía que iba a explotar. Me fui feliz, porque dijo que reconocemos en la persona que nos gusta, características que en realidad están dentro nuestro, me hizo sentir como él, sentí que le creía, compré todas y cada una de sus palabras. Y supe que no era ninguna miserable, que valía la pena ser yo, si me parecía un poquito a él. Él me enseñó a esculpir.
Una vez me dijo que le gustaban mis ojos, me acuerdo que me alegró el resto del día.
Yo sé que él sabe, sé que se siente alagado, y que le gusta que lo miren como yo lo miro. Sé que nunca saldría con alguien treinta años menor, y tampoco me lo planteo.
Me fui riendo y atontada, no sabía lo que hacía y no podía dejar de reírme, me sentí estúpida, me dio vergüenza, repetí la escena en mi mente, una y otra vez, las imagenes y las palabras, les puse música. Si Fidanza fuera una canción definitivamente sería una brasilera, lenta, de esas que te ponen la piel de gallina y te dan ganas de enamorarte.
Solté una carcajada en el colectivo y dos viejas me miraron, no podía dejar de sonreír. Quería llegar a casa y escribir, ahí no podía, iba parada. Abrí una ventanilla para intentar apagar el calor que me consumía desde adentro. El viento me hizo llorar dos lágrimas.
Quería gritar su nombre en cada esquina. Quería gritar.
Llegué a casa, suspiré y empecé a escribir.
Mañana me compro el caballete.

11 de junio de 2008

Lucila

Me acuerdo cuando Lucila tenía miedo de empezar el nuevo milenio. Hoy me acuerdo y me da risa, pero entonces me asustaba. Era tonta ella, sigue siendo un poco tonta. Siempre supe que éramos diferentes.
Yo estaba feliz de empezar el dos mil; papá decía que esto era algo especial, irrepetible para nosotros, algo que le iba a contar a mis hijos y ellos se iban a admirar. Yo no le daba demasiada importancia, siempre estaba feliz a fin de año, pero porque pensaba que el año próximo era el año en que recibiría mi primera Barbie, esa era mi motivación: este año no llegó, pero el que viene la voy a tener en mis manos, pensaba. Mis papás nunca me hablaron de Papá Noel, yo misma me enteré del gordito regalón gracias a Lucila que me explicó que a mi no me regalaba nada porque seguramente me portaba muy mal, pero que a ella la adoraba y siempre le daba todo lo que le pedía. Lucila era devota de Papá Noel, incluso le era infiel a los reyes magos con el viejo barbudo. Una tarde encontré unas galletitas viejas debajo de su cama, llenas de hongos, y me confesó que eran las que su mamá le había dado para la majestuosa trinidad, pero que había decido guardarlas hasta la próxima navidad para dárselas a su mayor ídolo y que así le dejara los mejores regalos.
En mi casa tampoco festejabamos la navidad, mis papás no creían en nada de nada, y estaban en contra de casi todas las cosas de las que Lucila y su mamá estaban a favor. Por eso no me compraban la anoréxica muñeca, decían que era un instrumento del capitalismo, que idiotizaba a las nenas y las fanatizaba por una cabellera oxigenada y un cuerpo huesudo, impidiéndoles preocuparse por lo que verdaderamente llena el alma: el arte y la cultura, desarrollando así sólo su exterior y dejando de lado su cerebro, como si no tuvieran uno.
Yo estaba segura que este comienzo de año no era la gran cosa, ni mejor ni peor que el anterior, ni siquiera diferente, yo iba a estar con mis papás comiendo verduras grillé y semillitas naturistas igual que siempre, y Lucila estaría comiendo todo tipo de carnes (venado, conejo, vaca, pollo, pescado, cordero) con su mamá y su abuela Olga, la más pesada de todas las abuelas, que siempre venía al pueblo para esa fecha y era la encargada de proveer todo tipo de animales exóticos de los que debían comer y chupar hasta el último de sus huesos. Siempre me dio asco esa vieja, era una salvaje, una asesina, en el pueblo se decía que se había ido por vergüenza cuando todos sus vecinos se enteraron de que había sido ella la causante de la desaparición de sus mascotas, parece que les dio a los gatitos un lugar muy especial, en sus intestinos, junto con una deliciosa salsa portuguesa.
Lucila no, no estaba nada segura, esa Lucila, que idiota era; andaba correteando por las cuadras del barrio por poco con lágrimas en las mejillas, los ojitos le brillaban y su cara amanzanada denotaba una histeria crónica, incontrolable.
-¿Qué te pasa Luchi?
-¿Cómo qué me pasa, donde vivís? - me retó y siguió caminando con un paso apurado, casi corriendo o saltando.
-¿Por qué? No te entiendo.
-Mi mamá lo dijo, lo dijo Gardel, lo dicen todos nena. -afirmó con la voz temblorosa y agitada.
-¿Gardel?
-Bueno no se si ese o quién, pero esta en la letra del tango ¿dónde vivís?
-Si sabes que vivo al lado de tu casa, no te hagas la tonta. -me reí.
-Sí, nena, ya se que al lado de mi casa. Es una manera de decir “dónde vivís”, pero no para que me respondas. Es algo que le dicen los grandes a los chicos estúpidos.
-¿Vos sos grande?, ¿y yo soy estúpida?
-Sí, no, bueno no soy grande pero si,vos, a veces parecés estúpida.
-¿A veces, cuándo?
-No sé, casi siempre, por ejemplo cuando te hablo y no me escuchás porque estás mirando alguna cosita que nadie mira, como una avispa en una flor o el cordón de la vereda.
A veces, querida, parecés un alien. Y mirá que yo se de aliens porque el otro día vi una película que se llamaba “El regreso de los aliens” o algo así y son unos bichos extraños. Eso sos vos, un extraterrestre: no jugás con Barbies, no comes carne, no festejas la navidad, tus papás nunca salen a trabajar (y no se que bolazo es ese de trabajar en la casa) además de todo soy tu única amiga. Yo, ¡Madre Santa!
-Tu mamá es la que siempre dice madre santa, Lu.
-Sí, ¿y qué? Por lo menos mi mamá cree en la Virgen y en Dios y va a la misa, no como tu mamá, que está loca.
Después de un silencio largo, para nada incómodo, de reflexión, le dije:
-¿Qué me dijíste de Gardel?
-¡Ves, nunca me escuchas! Gritó. Te dije que alguien como él lo dijo y mi mamá también.
-¿Qué, que dijeron?
-Que se terminó, nena. Parece que en el minuto cero/uno del dos mil va a haber una explosión más grande que las que escucho desde la cama de mi abuela después de que come porotos en navidad. Se termina el mundo nena, nos morimos todos. -dijo con tristeza mientras abría la puerta de su casa.
-Bueno, chau, nos vemos mañana. -acompañé mis palabras moviendo la mano.
-Chau.
Entró y cerró la puerta, yo empecé a caminar con pachorra para mi casa cuando abrió la puerta con violencia y gritó:
-¡Mañana no! ¡Te dije que esta noche nos morimos!

16 de marzo de 2008

Nunca

Nunca podemos compartir los gustos por películas o libros, parece que la gente no entiende que para mí la muerte es un final feliz.

7 de febrero de 2008

Cuando me fui a dormir

Hoy volví a pensar en mi vida como un sueño que miro desde lejos, supuse que los que en este sueño creemos que son sueños, en verdad son despertares, nuestro escape a la verdadera realidad. Entonces pensé en ese pedacito de literatura que amé e inmortalicé (yo, para mí, porque la buena literatura siempre es imortal) desde los trece: “...y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende ¿Qué es la vida? Un frenesí ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”
Cerré los ojos y... desperté.

11 de enero de 2008

17 de noviembre de 2007

Viernes diferente

Estaba escribiendo el guión del corto que tengo que mandarle a Matias, pero necesitaba distraerme y decidí leer mails. Entonces, hubo uno que me llamó la atención, y yo que pensaba que iban a ser estupideces. Era de Virginia Janza, una invitación que decía: "Una noche para vivir la creación artística en tiempo real". Me gustó la idea, la llamé a Sofi. Eran las ocho y esto era a las diez y media, no iba a terminar el guión, pero dejé todo, total mañana se lo mando, pensé.
Fuimos caminando, estaba linda la noche para caminar, aunque era lejos, no nos importó. Llegamos tarde pero todo bien, porque no había empezado. Nos dio la bienvenida Eugenia Corio, que presentó a Karina Macció, y después leyó unas poesías bonitas. Muy interesante el trabajo de
Karina Macció. Después otras tres escritoras dramatizaron tres poesías, y aunque no vi mucho porque estaba en el fondo, me gustó. Finalmente disfrutamos de la pintura en vivo de Karin Godnic, Luli Illia y Alfredo Megy, mientras escuchábamos (también en vivo) a Wasabi (música experimental con piano, teclado y percusión, original y creativa).
Mientras la primera escritora leía un fragmento de Amarillo, el libro que actualmente está en proceso de edición, Sofi me miraba y me miraba y yo no la quería mirar porque sabía que era para decirme "¿Lu, cuándo termina?", y como no la miraba, estás re colgada, me dijo. No estaba colgada, estaba prestando atención, concentrada, incrédula, anonadada, feliz. No podía creer que estaba donde estaba, al fin encontré un lugar que me gusta, que me hace sentir bien, que no me aburre como esos boliches que a todos les encantan pero a mi me aburren tanto, esto me encanta, y también le gusta a otras personas, encontré personas que consumen lo mismo que yo, al fin, y eso esta buenísimo, pensé. Somos una minoría, pero somos, digo, existimos, no era yo la única, no estaba loca, de repente encuentro el sentido de pertenencia a algo, raro, porque pensé que no lo tenía. Dos hombres se besan y se tocan y a nadie parece importarle, todos están vestidos como si trabajaran en un circo, y el baterista hace unas caras muy graciosas, pero nadie se ríe, a nadie le importan esas estupideces, y eso me encanta.
Después con los pintores, Sofi veía que había gente que se paraba y se iba, entonces me miraba con cara de estoyaburridaymequieroir, pero yo seguía sin mirarla, para que no me lo dijera, porque yo no me quería ir y no había nada que me pudiera despegar de esa silla, hasta que no termine no me voy, pensé, pero no dije nada.
Eso me gusta de Sofi, que está abierta a conocer cosas nuevas que no están de moda, cuando le digo: "escuchá esto...", no me dice como el resto de mis amigas "¿En castellano no tenés nada?", no, Sofi sólo busca algo que nos guste a las dos, que casi siempre es lo que primero me gustó a mi y después le gustó a ella, porque Sofi es así, todo lo que a vos te gusta, a ella le gusta y lo que a vos te disgusta, a ella también le cae mal, siempre es así.
Volvimos caminando, y yo me sentía tan bien que ni siquiera me importó ver a esos adolescentes corriendo en calzoncillos y después sin calzoncillos, que nos gritaban cosas.

11 de noviembre de 2007

Domingo

Una etapa se termina y no se si tengo ganas. No. No tengo ganas, pero bueh la vida es así y los cuatrimestres tienen cuatro meses, no tres no cinco, C-U-A-T-R-O. Me da bronca pero después digo que va a ser. Estoy triste, pienso. Y me acuerdo de: "Todo comienzo tiene un final, pero todo final marca un nuevo comienzo". Bajo la cabeza, y acepto al tiempo y sus limitaciones. El próximo será todavía mejor, me conformo.

5 de octubre de 2007

La venganza

No era un buen día para Mabel. Estaba cansada, aburrida, agobiada, hastiada, pero estaba. Estaba con los pies sobre la vereda de la calle Guise, esperando. Eran las tres menos diez, pero a ella le gustaba llegar siempre un rato antes, por las dudas de que el cliente fuera por demás de puntual, llegara antes, y se fuera por no verla ahí. Era la primera muestra que hacía, porque había estado toda la mañana en la inmobiliaria. No era la primera vez que mostraba este departamento, lo había mostrado muchas veces, pero era una propiedad difícil de vender. Sentía que los ambientes estaban mal aprovechados: había tres cocinas, sí, tres ¿quién usa tres cocinas en un departamento de cinco ambientes? También había dos baños, una habitación, una sala de estar, otra habitación que tenía sólo un diván y unos cuantos libros sobre los almohadones tirados en el piso, un salón enorme con piso de madera que tenía una de esas barras que usan las bailarinas de clásico, con un espejo que ocupaba toda la pared. Estaba muy bien decorado, era moderno y no parecía usado. Sin embargo tenía un ambiente cargado de depresión, tétrico, aflictivo. Mabel estaba segura de que eso, que aunque no era algo tangible se sentía muy fuerte, era el motivo por el que no podían venderlo.No sabía nada sobre el dueño del lugar, y eso era raro, porque a ella le encantaba hacer predicciones sobre cómo eran los dueños. Pero este le costaba mucho, no podía descubrir su perfil. Imaginó que era una mujer, a la que le gustaba mucho el baile y también cocinar, que seguramente era psicóloga.Supuso todo esto, a pesar de no conocer a esta persona, porque el dueño apareció un día en la inmobiliaria, dejó las llaves, y dijo “vendanlo”. Pero eso fue algo que Mabel escuchó, porque no estaba presente y no conoció a este sujeto extraño.Ahora tenía que atender a una mujer adinerada que, acompañada por su hija como consejera, buscaba un lugar amplio para continuar con su vida. La mujer llegó a las tres en punto, con su hija. Se saludaron, Mabel fue tan educada y simpática como siempre, tanto, que nadie noto que en realidad no tenía ganas de estar ahí, saludándose con ellas. Entraron al edificio, y después al ascensor. Hasta el momento las clientas no mostraban cara de nada, ni de desagrado, ni de sorpresa, alegría, nada. Entonces Marbel empezó el arduo trabajo de vender el ascensor, aunque era lo más fácil de vender. Capacidad máxima de cinco personas. Ajá, ajá. Con espejo, y parada automática, si se corta la luz tiene un dispositivo que facilita el uso manual, y usted puede bajarse en el piso que quiera, sin quedar encerrada. Bah. Ante las caras inexpresivas de la vieja y su hija, Mabel se quedó callada, y no dijo más nada hasta llegar al décimo piso, donde estaba el departamento. Lo mostró. Dijo las mismas estupideces que decía siempre como “tiene lindos apliques” y cosas así. Mintió, como siempre. Las ricachonas mantuvieron su posición de cara de nada. La vieja acotaba cosas de vez en cuando y preguntaba estupideces, más estúpidas que los comentarios de Mabel. La chica no hablaba, sólo sonreía, con una sonrisa de gordita simpática, a pesar de que no era gordita. Tardaron como media hora en verlo todo. Al final Mabel ya no sabía que inventar, entonces no hablo más. Y eso era raro en Mabel, porque hablaba hasta cuando tenía sexo, incluso sus amantes sabían que si hablaba, era porque le gustaba, y sino, no. A veces ella pensaba que sólo la pasaba bien cuando hablaba, porque era el hecho de hablar lo que influía y no al revés como los hombres pensaban, ellos pensaban que la pasaba tan bien que por eso hablaba, pero no era así, porque hablaba para pasarla bien. Y ella siempre tuvo miedo de ese placer, porque creía que a los hombres no les gustaba, les daba bronca, creía que esa obsesión era una especie de maldición, y que algún día un hombre se iba a vengar, no uno que hubiera tenido una relación con ella, sino cualquier hombre, le iba a hacer algo terrible, algo que la marcara e hiciera que ella no pudiera tener esa satisfacción nunca más.A veces Mabel se comparaba con una guitarra, y pensaba en que el día en que ese enviado misterioso (que se iba a vengar de ella en nombre de todos los hombres con los que alguna vez había hablado en la cama) apareciera y cumpliera su misión, algo en ella se iba a cortar, se iba a cortar una cuerda vocal de su garganta, se iba a cortar una cuerda de la guitarra. Bueno, Mabel era muy supersticiosa y creía mucho en las maldiciones. Pero entonces no, no hablo más, desde ese momento, hasta hoy, nunca volvió a hablar.Justo cuando estaban saliendo del lugar, apareció el dueño. Era hombre, para sorpresa de Mabel. Tenía unos veintiséis años, y era un clon de Ben Affleck. Si yo tuviera veinte años menos o él veinte años más, pensó Mabel. Entró al departamento como desesperado, sin saludar. Mabel entró corriendo atrás de el para ver que le pasaba. Tenía olor a wisky y a cigarrillo y una camisa cara, toda desprolija, con algunos botones mal prendidos y otros rotos. Se fue al cuartito donde estaban el diván y los libros, Mabel lo persiguió, agarró algo, ella no alcanzó a ver qué. Después agarró un copiño que había tirado en la barra del salón de baile, lo llevó a la cocina y lo tiró adentro del calefón, que hizo una pequeña explosión. No lo voy a necesitar más, dijo el dueño. No a Mabel, ni a nadie, lo dijo en el aire, hablando sólo, como enajenado, porque a ella ni la miraba, cómo si no estuviera ahí. Entonces fue a la puerta, que estaba abierta, porque la vieja y la simpática todavía estaban ahí paradas presenciando todo, Mabel corrió atrás de él, pero siguió sin decir ni una palabra. El dueño la miró a la simpática, que seguía con la sonrisita irritante pintada en la cara, y le dijo “¿sos feliz?”. Mabel no entendía nada, ni porqué había quemado un corpiño en un calefón en lugar de hacerlo en la estufa, con leños y todo que tenía, ni de quién era el corpiño, ni porque le hablaba de esa forma a la simpática. Por un momento quiso pensar que a lo mejor se conocían, a lo mejor el corpiño era de ella, a lo mejor lo había engañado y ahora venia y se le reía en la cara y encima con esa, esa risa, entonces por eso el dueño le hacia esa pregunta con ese tono tan amenazador, porque se quería vengar, por que la odiaba, porque ella de verdad era una yegua. Pero todo lo pensó en un segundo, y después volvió, aunque sin hablar, a la situación y vio que la simpática, sin saber que hacer, incómoda, soltó una risita tímida y dijo “Sí”.Lo próximo fue un pum, que le traspasó el cráneo a la piba y embadurno de sangre a la vieja, a la veintitrés que el dueño tenía escondida (pero después dejó de esconder) y a los zapatos nuevos de Mabel. Entonces Mabel supo que fue ahí cuando una cuerda de la guitarra se cortó. Y después otro pum, que fue el sonido de la justicia ciega, de lo inimputable, de lo que transformaba al asesinato de la simpática en un “caso sin condena posible”, el sonido que hacen las hojas de los arboles, cuando llega el otoño y deciden terminar con sus vidas, de la muerte. Del suicidio del dueño. Del final de los orgasmos para Mabel, porque nunca más pronunció una palabra.

2 de octubre de 2007

Las musas

No podía, sabía que no podía. Tenía mucho tiempo de sobra, pero no podía. Después de esa llamada, esa llamada que le rompió la cabeza, ya poblada de confusión. Porque Andrea siempre le rompía la cabeza. Te odio. No entendía porqué dos palabras tan sencillas cargaban con tan mohoso significado. Las palabras no morían, nunca terminaban, seguían, resonaban y rebotaban en el cráneo ya putrefacto de Daniel. Pero la otra, la llamada de Valeria, también le rompió la cabeza, aunque hoy, sólo hoy, porque las llamadas de Vale nunca provocaban eso, pero hoy, qué día de mierda, hoy sí. El recital era a las doce, todavía tenía diez horas para practicar, pero igual, no podía. Es que si revolvía muy muy adentro, encontraba algo raro, algo que en su niñez su mamá llamaba “cuando te arrepentís de robarle las monedas a la abuela”. Eso que la gente llama moral, él lo tenía, mezclado con los riñones, por algún lado, adentro, no sabía dónde, pero sentía que lo tenía. Y era eso, lo que no le permitía tocar hoy en el recital, sincronizado hacía ya más de dos meses.
Andrea, Valeria, Claudia, o Martina, era lo mismo, todas iban a estar ahí, todas las que lo habían probado, y se habían vuelto adictas a él: la oficial (que ahora era “la ex”, hasta que pudiera convencerla de que no conocía a ninguna Valeria y que no tenía idea de porque tenía ese mensaje en el celular que se olvidó en su casa, después de pasar la noche juntos), y las otras, que tampoco sabían que eran en plural, porque como amantes, creían que la única estúpida era Andrea la oficial, pero ellas, también eran cornudas. Sí, todas iban a estar ahí, y las posibilidades de que se cruzaran y descubrieran la verdad eran muchas, pero muchas. Igual a Daniel las otras, no le importaban, porque cómo las había conseguido a ellas, podía conseguir a muchas más. Le importaba Andrea, esa si, y era la única que ya sabía que él era un idiota, con ella no tenía demasiadas oportunidades: o le creía el verso que iba a inventar, y volvían, o no le creía nada y todo seguía igual que hoy. Si pasaba lo segundo, su vida se iba a transformar en una pesadilla peor que la que ya era, porque en el fondo, Daniel se arrepentía cada vez que era infiel.
Ya eran las siete, sabía que no podía cancelar el recital, tampoco tenía mucho tiempo para practicar, y menos para pensar como evadir a sus mujeres esta vez. Confundido, amargado, sintiéndose miserable, se dispone a practicar cuando una cuerda de la guitarra, se corta.

28 de septiembre de 2007

Carta a Eva:

En un cuaderno viejo, leo: yo soy el Masi soy- Jorge de la Vega-kerosene, tiner, agua ras, telgopor- clavos pintados, cubo con alambre, madera, negro en amarillo y blanco en rojo. Y me acuerdo: Bobby, clase de arte, escultura de Eva y Luchi, dibujo del pobre Maxi, fórmula para hacer una pasta extraña, falta una hora para que termine la clase pero ya estamos en el momento de transe en el que, inmersas en nuestro mundo de imaginación y fantasía, hablamos pavadas.
Eva, Eva, Eva, Eva. Eva. Ojos grandotes, ropa suelta, pelo negro, maíz en las manos. Manos chicas, pequeñitas, regordetas, rellenas, carnosas, manos suaves, manos duras, manos frágiles, con dulzura, si me acuerdo tu locura, estoy de nuevo en la bravura. Eva Eva, Eva. Me acuerdo y lloro, porque como vos ninguna, como vos... NINGUNA.
Y me preocupa, pero no, supongo que hay que resistir, ser fuerte, no llorar. Los niños no van a la guerra. La guerra es excremento. Los niños mojan la cama, porque el que se acuesta con niños, amanece mojado. El sudor moja, y el agua, y el pis. Pero yo no. Y lloro igual, no me importa. No me importa, pero importa que estés lejos. Tan, tan, lejos. Porque de aquel verano nunca más te vi, y a nadie como vos encontré. No encontré, y no busqué. Y no voy a encontrar. Evita. Evita. Evi. Evis. Evange. Te extrañé, pensé en vos y me acordé. Todas las cosas, todas las mañanas, todo lo que hiciste, hicimos.
No fue una despedida aquella tarde, no, fue menos que eso. Sabés que odio las despedidas. Pero en el fondo sabíamos, las dos sabíamos, LO SABÍAMOS, que no nos íbamos a ver pronto. Hasta pronto. Chau. Nos vemos.Fue poco, pocas palabras para tanta distancia. mucha, mucha. Fito Paez. Cerveza en el día de la prima Vera, cuando nadie más tomaba. Tequila. Chicos. Pescado que salta. "Ja, ja-ja, ja". Caminatas a la tardecita por el río. Frutilla con crema. Aqua (el perfume, ¿te acordás?). Alan Sosa. Mati Cos, y su pañal. Mocos secos renaciendo en una nariz peluda, cercanos a una barba prematura. Beto. Internet. Estado Unido. Prostitutas baratas. "La primera que se acercó, cuando yo era la nueva". Teatro, ¡teatro!, burbujitas de colores, el de la remera de Attaque, "vo-vo-vo-vos". Primera salida, MDP, chico que bailaba las de Shakira, y era de Salto, "ja-ja-ja, je-je-je", tu primo ebrio nos defiende. Edu, pancho, las chicas, los chicos, todos esos que ahora nada que ver. Termino por reírme, porque Eva, tus recuerdos, son hermosos.

21 de septiembre de 2007

Agresivos Compulsivos

1, 2, 3, probando, probando. Grabando:
Investigación: Agresivos compulsivos.
Por Laura Pieto.
Día 1: No deja de decirme cosas horribles. “Sos gorda”, “tenés celulitis y estrías”, “nunca vas a conseguir novio”, “nunca vas a ser modelo” “no te pongas blanco que parecés una heladera”.
Esta investigación se está tornando difícil, no sé cuánto voy a soportar.
Día 2: Hoy me dijo que me tiñera de rubio y que empezara el gimnasio. No puedo pasar por adelante sin que me diga algo que me deprima. Son como un sindicato que lucha por destruir mi autoestima. Están por todos lados: El baño, el dormitorio, el living, creo que es omnipresente, me persigue, aparece en cualquier lugar que esté, para insultarme. Hasta en la calle me persigue, está por todos lados.
Día 3: No sé cuanto tiempo más voy a continuar con esto. Por momentos casi no resisto las ganas de deshacerme de ellos. Hoy empecé a planificar la aniquilación. Está todo resuelto. Solo necesito algo fuerte: una maza, un bate, o algo así.
Creo que uno de ellos se dio cuenta de mi propósito, porque intentó golpearme pero me alejé rápidamente y se me cayó el grabador, sólo me salió un hematoma, no pudo matarme.
Día 4: Están todos muy enojados, estoy segura que descubrieron todo. No paran de gritar “matate, matate, ¡matate! ¡No ves que sos horrible, tenés que morir!”. Salgo corriendo de la casa. En la calle también están. Todos son aliados con los de mi casa. Me persiguen. Voy a esconderme debajo de la cama hasta que se olviden de mí y se concentren en alguien más.
Día 5: Por fin conseguí una demoledora. No me importa si tengo que destruir mi casa y la ciudad para asesinar a los espejos y que me dejen vivir en paz. Finalmente estoy llevando a cabo mi plan.
Apareció la policía, no me puedo detener, voy a tener que matarlos también. Están sacando sus armas, no me importa. Me dispararon, parece un dardo tranquiliz

11 de septiembre de 2007

Llorar por llorar

Supongo que hoy sí. Es que a todos nos llega algún día ese día que suprime cualquier consejo de índole psicoanalítico que alguien alguna vez nos dio. Porque el altruismo no es eterno, no, no es infinito. Un día, cansados de pensar en los demás, nos encerramos dentro de nuestros alienados pensamientos y, si, ahora si, somos egoístas. Pensamos en lo mucho que sufrimos, en lo triste que estamos, y en lo deprimente que puede ser la vida, y nos olvidamos, de lo mucho que sufren los demás, los que están peor, porque sabemos que hay quienes están peor, pero en ese momento, no nos importa. De nuevo: somos egoístas. Y no me vengan con eso del colectivismo anti individualista, porque algo de humanismo tenemos todos. Bueno, casi todos. El punto es que, aunque aborrezco el individualismo, tan egoísta, muchas veces, hasta me animo a decir, casi todos los días, soy una persona egocentrista, pancista, mezquina, sí, lo soy, y seguro no soy la excepción a la regla, seguro todos algunas veces lo son. Cuando lloran, cuando lloro. Somos de lo más egoístas, cuando lloramos, nos deprimimos, etc, etc, etc, etc. Si si, no pensamos en el que no come, o en el abusado, el desaparecido, o el asesinado, pensamos en nosotros, alimentamos nuestro ego, ¡pobre de mi, pobre de mi, pobre de mi! Así pensamos desde el declive del alma, desde la profundidad de los problemas, desde lo negro, desde el infierno, nuestro infierno, porque todos tenemos uno. Lo raro es que sabiendo que aunque todos tenemos uno, y que los de algunos están mucho más candentes que los de nuestros, decidimos simplemente evadir los de los demás, como si fuéramos los únicos seres sensibles al dolor sobre la tierra. Cuando si en realidad, no quisiéramos deprimirnos, pensaríamos justamente en la idea de que nuestras miserias comparadas con las de otros, no son nada y eso también es bastante avaro, contrastarnos con los que sufren sólo para sentirnos mejor es sin duda un acto totalmente egoísta, pero también, es la mejor solución a los problemas de depresión.
Y uno sabe cuándo es que llora por algo de verdad grave y cuándo lo hace (ojo, esto se aplica sólo a las personas plañidero-dependientes) por una pequeñez sin sentido, ejemplo pisar caca de perro, que no nos den el asiento en el colectivo, un día de lluvia, que alguien nos grite, que se muera una mariposa, y ni hablar de cuando nos enteramos que las mariposas sólo viven veinticuatro horas (repito, esto es para las personas con problemas de tristeza crónica que lloramos por cualquier, cualquier, cosa). Lo más extraño es que cuando lloramos por cosas estúpidas, no hay nada, absolutamente NADA, que nos calme. A diferencia de cuando lo hacemos por algo realmente importante, que con sólo ver un rato de algún programa superfluo por la tele (la única condición es que no nos haga pensar), nos sentimos mejor. Finalmente, después de uno de estos días (ya sea de tristeza inalterada, pura, como de, llamémosla, tristeza hiper sensitiva) cerramos los ojos, y aunque seguimos viendo todo negro y esta vez literalmente, soñamos con que el día de mañana sea un “hoy no”.

6 de septiembre de 2007

Pasado, no olvidado

Me vestía, prendí la radio, y empezó a sonar la canción, esa, esa canción que antes escuchaba, pero ahora no. Y la escuché, no porque me gustara, sino porque me obligó a hundirme en los recuerdos, y eso me detuvo, y perdí el poder de decisión para cambiar de radio. Y volví, volví tiempo atrás y me vi, desesperada, sí, desesperada, buscándola en un lugar nocturno lleno de gente acalorada y olor a tabaco, gritándole "Juli, Juli", y vi su mirada, bastante perdida a esa hora, tarde, que me miraba con alegría, nos abrazábamos y empezábamos a saltar. A saltar dije. Con una canción con la que nadie saltaba, nosotras dos, solas, saltábamos. Y nos miraban, pero no nos importaba, cuando la canción llegaba a la parte "Espera que ella vuelva y le diga..." saltábamos con más fuerza, como si , esa, fuera la última noche que pasaban esa canción, que sonaba todas las noches. Mientras todos saltaban con Putas, porque en mi ciudad la gente va mucho de putas y todos adoraban esa canción, nosotras lo hacíamos con Campanas en la noche, y tenía sentido para nosotras, mucho sentido. Después, nos perdíamos en la pista y seguíamos bailando (bailando, yo, bailaba) reggetones, marcando cualquier ritmo, girando, como un preso que sale después de años de estar en la cárcel y da vueltas libres y sin formas por el aire, porque respira libertad, bailábamos como despreocupadas, en nuestro mundo. Nuestro, de nosotras dos. Estábamos contentas, nos gustaba ser así, decirnos piratas, hablar con códigos, bailar solas, estábamos bien.
Aunque no estaba de acuerdo con eso de que no importa si la gente habla bien o mal de uno, sino que lo importante es que hable, sabía que hablaban mal, pero no me importaba. Nosotras nos defendíamos mutuamente, eramos indiferentes a la falsedad, no nos interesaba. Era un grupo, pero nosotras, eramos rancho a parte. Y eso nos encantaba.
Entonces, pensé en lo que fui y lo que soy, y supuse que dentro mío convivían varias personalidades. Una, era la que con Juli hacía cualquier cosa que quisiera, no había límites, ni inhibiciones, a esa, no le importaba usar una remera con la lengua de los Stones, o mostrarse con el pelo cuadrado en la frente, o rebelar que tenía un piercing con la misma lengua en el ombligo, esa vive el día a día y el futuro que se vaya a la mierda. La otra, no baila en presencia de otras personas, ni hablar de saltar, camina por la calle escribiendo en un cuaderno, con pasos distraídos, pero observándolo todo muy detalladamente, sin que nadie se de cuenta. Y esta sí, piensa en el futuro, tiene muchos objetivos y vive trabajando en la formación del mañana. Una comía panchos en lo de Omar, la otra come sushi. Y es un cambio radical, pasar de Satisfaction a Regina Spektor. A veces me sorprende. Quien lea esto puede pensar que sufro de trastorno bipolar o trastorno narcisista de personalidad, pero no es así (¡supongo!).
Sé que a veces surge una, y otras veces la otra. También sé que existen muchas más que, quiero pensar, descubriré a lo largo de mi vida.
Es que todos cambiamos a medida que nuestra vida cambia, el ser humano, es como un camaleón, y se adapta a cualquier circunstancia.
Entonces vuelvo en si, y me doy cuenta que todo esto, transcurrió por mi mente en sólo unos segundos de tiempo real. Y me encuentro, sentada, escribiéndolo en el blog, donde alguien (¿quién?) lo leerá.
Sin lágrimas por la mejilla, porque entiendo, hoy, no tengo ganas de llorar.



5 de septiembre de 2007

Como si fuera Alfonsina de verdad

Yo no quiero vivir en un mundo de mentiras nauseabundas
Yo no quiero sentarme en la ventana y ver pasar el sol
Yo no quiero imaginar, fantasear, pensar, sufrir
Quiero realidad en mi cabeza
Quiero realidad
Yo no quiero verte sufrir
Yo no quiero pensar así
Mis verdades claustrofóbicas vuelan y le hacen guerra a mis mentiras
No sé quien soy
¿No sé quién soy?
No sé adonde voy
¿Adónde voy?
Estoy acá, estás allá, cerca, pero allá
Y el colectivo gira cada vez más rápido
El inconsciente colectivo está por vomitar
Quiero ver el cielo, quiero respirar
Quiero ver estrellas y volar allá
Pero no puedo parar
Se que el odio no es bueno y tampoco el amor,
Pero si Neruda le hizo una oda yo lo puedo hacer mejor,
Desde la bronca:
A las cosas
A los viejos que no dejan caminar,
A la ciudad maloliente
Nadie esta contento pero nadie se queja
Tienen miedo que les corten las palabras,
La picana no me va, no, no, no me va,
no me va
No tengo miedo, tengo libertad
Basta de individualismo, necesitamos humanidad
Ni egocentrismo, ni egoísmo, necesitamos amor de verdad
Basta de falsedad
A los que se creen hippies por fumar marihuana
Y son sólo fichas del capitalismo
Eso no es rebelión,
Eso no, ya no, ya no es rebelión, antes sí, pero ahora no
Ahora es ser parte del sistema, y no se dan cuenta
Engordando peces gordos, dueños del oro y del moro
que compran cualquier cosa, que no les importa nada
Y ellos, pobres tontos, los engordan con su persuasión
Critican a la gente, que les cree y les compra sus mentiras
los tratan de ignorantes y por ellos es que tienen trabajo,
¡Ay! ¡La publicidad!
Me voy caminando, miro los negocios
odio la frivolidad,
las personas me miran como bicho raro
Solo por ser diferente
¿A qué? Diferente
¿A mí? ¿O diferente al ser?
Yo no sé
¿Yo qué sé? Que no quiero
La bronca
A veces, sólo a veces, no quiero ser tan diferente
No quiero estar tan loca, ni tan cuerda
No quiero estar
Estar blanca, fría, muerta
Prefiero estar dentro del mar, sí, en el mar
Mar, mar, mar, martes a la madrugada, buen momento para nadar
La costa de Mar del Plata
Las olas que hacen plafY me muero, sí, me muero
No fría, no blanca, no muerta.
En el mar.